La nave Juno de la NASA ya orbita Júpiter

Llegó a lo desconocido. Después de viajar cuatro años y once meses por el sistema solar, la sonda espacial Juno ingresó en la órbita de Júpiter este martes.

La nave de la Agencia Espacial de los EE.UU. (NASA, por sus siglas en inglés) completó con éxito una riesgosa maniobra de 35 minutos: frenar los motores hacia abajo, de manera que pudiera ser aspirada en la órbita del planeta más grande del sistema solar.

En la sede de la NASA en Pasadena, California, los ingenieros gritaban de júbilo y se abrazaban tras confirmarse el éxito de la misión.

El más mínimo error podía acabar con un proyecto que ha costado US$1.100 millones.

Pero no hubo ningún incidente y ahora la nave Juno, construida como un tanque blindado, está en posición para orbitar durante un año Júpiter.

El objetivo de la misión es entender cómo se formó este planeta, que según los científicos guarda los secretos de cómo se forman elementos como el agua, helio, metano e hidrógeno.

La información es esencial para saber cómo se formó nuestro sistema solar, la Tierra y los cimientos de la vida como la conocemos.

La compleja aventura empezó hace 13 años, cuando un grupo de científicos de la compañía aeroespacial estadounidense Lockheed Martin empezó a pensar en cómo construir un aparato que pudiera llegar al planeta más grande, antiguo y monstruoso de nuestro sistema solar.

Los científicos hicieron una lista de los problemas que se podían encontrar -una radiación extrema, poca luz solar, poca gravedad y una magnetósfera masiva- y fueron atacándolos uno a uno.

La radiación fue una de sus mayores preocupaciones, pues la sonda tendría que ser lo suficientemente fuerte como para resistir a lo que sería el equivalente de 100 millones de radiografías dentales.

Esto es capaz de freír, sin mucha dificultad, cualquier sistema electrónico.

Y para proteger todos los equipos que viajarían a Júpiter había dos opciones: diseñar una electrónica capaz de soportar tal radiación o proteger los sistemas que ya estaban disponibles.

Diseñar algo nuevo, iba a ser como inventar una tecnología nueva, así que se inclinaron por buscar una forma de sellar los equipos disponibles.

Pero incluso esto presentaba problemas: ¿proteger cada equipo por separado o todos juntos?

Para hacer un artefacto tan liviano como pudiera ser -pesa unos 1.587 kilos- decidieron hacer un escudo que protegiera todo.

“Básicamente, construimos una caja fuerte”, explicó Rudolph.

Así que todos los equipos están en un cubo de 1mx1m, y cubierto con una capa de 1,2cm de titanio.

Pero no todo podía estar completamente sellado.

La cámara de la sonda, bautizada como Juno Cam, también tenía que soportar la intensa radiación. Y, para ello, los expertos diseñaron unos escudos cónicos, en forma de megáfonos que se extienden más allá de los lentes.

Igual recibirá radiación, pero los científicos estiman que podrá funcionar durante los primeros 7 vuelos de los 32 que se espera haga Juno.

El otro gran enemigo es la magnetósfera masiva de Júpiter, que no es otra cosa que el resultado de la colisión entre el campo magnético del planeta y los vientos supersónicos solares.

Y Juno es básicamente un tanque de metal, así que la electricidad que se pueda generar en el campo magnético también fue otro causante de insomnio para los diseñadores de la sonda.

“Si no se tiene cuidado, esa electricidad se puede convertir en alto voltaje, lo que puede producir pequeñas chispas”, explicó Rudolph.

Para evitarlo, cada componente metálico está envuelto en varias capas aislantes que a su vez fueron cubiertos con una fina capa de metal para que la electricidad creada con el campo magnético fluya igual por todas partes.

A model of the Juno spacecraft is seen at a news briefing, held before Juno enters orbit around Jupiter, on Thursday, June 30, 2016 at the Jet Propulsion Laboratory (JPL) in Pasadena, CA. The Juno mission launched August 5, 2011 and will arrive at Jupiter July 4, 2016 to orbit the planet for 20 months and collect data on the planetary core, map the magnetic field, and measure the amount of water and ammonia in the atmosphere. Photo Credit: (NASA/Aubrey Gemignani)

A model of the Juno spacecraft is seen at a news briefing, held before Juno enters orbit around Jupiter, on Thursday, June 30, 2016 at the Jet Propulsion Laboratory (JPL) in Pasadena, CA. The Juno mission launched August 5, 2011 and will arrive at Jupiter July 4, 2016 to orbit the planet for 20 months and collect data on the planetary core, map the magnetic field, and measure the amount of water and ammonia in the atmosphere. Photo Credit: (NASA/Aubrey Gemignani)

Otro reto era el motor que debía llevar, pues lo más difícil de la misión eran los 35 minutos en que Juno debía “frenar” para colocarse en órbita.

La maniobra requería girar a Juno para que el motor se encendiera en la dirección opuesta a la que estaba viajando y así poder eliminar unos 500m/s de su velocidad.

“El motor tiene que funcionar en el momento en que Juno entrara en órbita, tiene que encenderse en el preciso momento y de forma continua durante al menos 20 minutos”, le explicó en su momento a la BBC Ian Coxhill, jefe ingeniero de la empresa británica Moog-ISP que construyó el motor Leros-1b.

Y si los motores no hubieran funcionado a la hora justa, o lo hubieran hecho durante un período insuficiente, entonces esta aventura de US$1.100 millones se hubiera perdido en el espacio profundo.

“Seguramente habrán muchos nervios de punta”, había vaticinado Coxhill, pensando en los múltiples cálculos y horas de trabajo necesarios para llegar a esa fase de la misión.

El motor Leros, sin embargo, ya había dado señas de su confiabilidad en otros momentos del largo viaje de Juno, encendiéndose en dos ocasiones en 2012 para afinar la trayectoria de la nave.

Y todas las fases anteriores de la misión, desde el despegue hasta el acercamiento a Júpiter, pasando por las maniobras en el espacio profundo y las correcciones de trayectoria, también habían demostrado lo acertado de los cálculos.

De hecho, para hace manejable tan compleja misión la NASA la dividió en un total de 13 fases, cada una con diferente duración y momentos clave.

Y todos los años de diseño, cálculos y planificación necesarios para superarlas fueron los que hicieron posible que ahora podamos echar un vistazo a Júpiter y tratar de resolver algunos de los misterios de cómo se formó nuestro planeta y sistema solar.

“Los riesgos que superamos son impresionantes, mientras más sabes sobre la misión más te das cuenta lo difícil que es”, dijo durante la conferencia de prensa en la que se anunció la llegada de Juno a Júpiter Diane Brown, jefe del proyecto.

Ahora Juno está en una elíptica grande que le llevará 53 días en completar y a mediados de octubre habrá una segunda “frenada” para reducir la órbita a 14 días.

Es ahí cuando realmente empezará a descubrir los secretos del gigante.

Y una vez terminada su misión, Juno será dirigida hacia el centro del planeta donde será destruida por la implacable atmósfera de este gigante de gas.

Fuente: BBC News