30 y 50 años de las pruebas de vuelo más valientes de la historia espacial: El Columbia y Yuri Gagarin

El 12 de abril de 1981 se hizo realidad el mayor proyecto espacial de los Estados Unidos desde la creación del programa Apollo y sus viajes a la Luna. Desde el Centro Espacial Kennedy despegaba por primera vez el transbordador espacial OV-102 Columbia, primer vehículo espacial reutilizable de la historia.

En su primera misión, la STS-1, sólo dos tripulantes estuvieron a bordo: John W. Young como Comandante y Robert L. Crippen como Piloto. En la órbita 36, después de 933.757 millas de vuelo durante 2 días, 6 horas, 20 minutos y 32 segundos, tuvo lugar el aterrizaje en la pista 23 en la Base Aérea de Edwards, California.

Remarcar que fue el primer vuelo espacial tripulado de los EE.UU. desde el proyecto de prueba Apollo-Soyuz el 15 de julio de 1975, la primera vez que los Estados Unidos usaron en lanzamientos tripulados cohetes de combustible sólido y también fue el primer vehículo espacial que los EE.UU. lanzaron sin un vuelo de prueba propulsado sin tripulación. Es por ello el título de esta entrada, tal y como calificó la NASA a dicha misión.

Los objetivos principales de la misión del vuelo inaugural fueron verificar el sistema del transbordador en conjunto, conseguir un ascenso sin percances hasta la órbita y regresar a la tierra para aterrizar sin problemas. Todos los objetivos se cumplieron, y se comprobó la navegabilidad del transbordador como vehículo espacial. La única carga que llevó en la misión fue un paquete de instrumentación, sensores y dispositivos de medición para analizar todos los detalles de la misión y el comportamiento del transbordador.

Este año, con la culminación del grueso de la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS), el programa del Space Shuttle se cerrará después de 30 años de muchas alegrías y éxitos y dos desgraciados y fatales accidentes:

El primero fue la explosión del OV-099 Challenger, el 28 de enero de 1986, durante la misión STS-51-L, cuando una junta de su cohete impulsor (SRB) derecho falló en su función de estanqueidad, provocando que una columna de fuego se escapase del SRB y quemase el tanque de combustible externo provocando su explosión y la desintegración del transbordador casi en su totalidad. La cabina fue la única sección de la nave que se mantuvo intacta, pero no pudo soportar el impacto final contra el océano, desintegrándose junto con sus ocupantes. El módulo de la cabina cayó desde una altura de 15.240 metros tras más de 3 minutos de caída libre, causando la muerte a sus siete tripulantes..

El otro lo protagonizó precisamente el OV-102 Columbia, el 1 de febrero de 2003, en la misión STS-107. Fue consecuencia de un impacto en la parte inferior del ala izquierda a los 81-82 segundos después del lanzamiento, provocado por el desprendimiento de un trozo de espuma de poliuretano, aislante del tanque externo. Durante el reingreso a la tierra, debido al impacto de este fragmento se desprendieron losetas de protección térmica cerca del tren de aterrizaje. Los sensores térmicos detectaron un aumento inusual de temperatura en la región del impacto. Durante el reingreso debido al calor, el ala finalmente se desprendió, ocasionando que el transbordador girara violentamente sobre sí mismo, deshaciéndose estructuralmente y falleciendo sus 7 tripulantes.

Sirva esta entrada, ante todo, como homenaje a las víctimas, pero también a los miles de trabajadores que fueron capaces de crear el ingenio humano más complicado e increíble jamas construido.

Por último no quiero olvidarme de otro hecho histórico, y es que también un 12 de abril, pero de 1961, el ser humano viajaba por primera vez al espacio, cuando el cosmonauta Yuri Gagarin pudo orbitar alrededor de la Tierra a bordo de su nave Vostock I durante 108 minutos. 50 años de esta histórica portada (ver enlace vía NASA).

Gloria a todos estos héroes que han llevado a la humanidad a ir más allá.